Duelo consciente
te Acompaño a transformar el dolor en amor
a través del vínculo con tu animal más allá de lo físico
Antes de empezar…
Puedes tomarte un momento de calma…
Si lo necesitas, haz una pausa, respira y continúa.
Lo que vas a leer es profundo, y no necesitas comprenderlo todo de inmediato.
Si estás aquí, es posible que la muerte de tu animal te haya roto por dentro y estés atravesando un momento de dolor, confusión y vacío.
Puedes leer despacio, a tu ritmo.
Estás en un espacio seguro.
La muerte no pone fin al vínculo con tu animal: sólo cambia la forma de vivirlo.
Ha muerto tu compañero de vida y sientes que el mundo sigue adelante mientras el tuyo se ha detenido.
Quizás nadie entiende tu dolor y te dicen que era sólo un animal, pero para ti era tu familia.
Hay preguntas que no dejan de dar vueltas en tu cabeza:
«¿Está bien?
¿Sabe cuánto le sigo queriendo?
¿Podría haber hecho algo diferente?
¿Volveré a sentir paz algún día?«
A través de la comunicación con tu animal fallecido puedes sentir que el vínculo no termina con la muerte, sino que la relación continúa de otra manera.
Comprender eso transforma profundamente la forma de vivir el duelo.
No te ayudo a olvidar.
No te ayudo a soltar.
No te ayudo a superar.
Te acompaño a transformar el dolor en una nueva forma de relacionarte con tu animal, porque su alma sigue viva.
¿CÓMO te ACOMPAño?
El duelo y la muerte son procesos que todos atravesamos, pero pocas veces sabemos cómo sostenerlos.
El camino del duelo puede sentirse abrumador, confuso o profundamente solitario.
Te acompaño para que transites este proceso desde un lugar más armonioso, con comprensión, presencia y calma interior.
Este acompañamiento es un «viaje» de 5 etapas donde vamos recorriendo lo que necesitas sostener, comprender y liberar para que ese momento de dolor puedas transformarlo en amor, paz y claridad interior.
Escuchar, preparar, liberar, comprender y expandir.
Un proceso guiado paso a paso desde el primer contacto con tu animal hasta la expansión del corazón.
A continuación, te comparto cómo se estructura el proceso y qué trabajamos en cada etapa del camino.
- Semana 1
- Comunicación con animal fallecido, en directo.
- 1 sesión
La mejor guía siempre es escuchar a quien habita el plano invisible.
La muerte de un animal abre un espacio de dolor, preguntas y desconcierto emocional.
En esta primera sesión hablaremos con tu animal, en un espacio de comunicación directa donde puedes percibir cómo se encuentra y expresar lo que necesitas desde el corazón.
Este encuentro aporta claridad, calma y una sensación de alivio al poder abrir un canal de comunicación que ayuda a comprender que el vínculo no desaparece, sino que cambia de forma.
Cada proceso es único, porque cada alma vive su propio tránsito y cada vínculo tiene su propia historia.
Lo que aparece en este primer encuentro es una profunda sensación de paz al reconocer que la pérdida es sólo física, que la parte energética sigue viva.
Qué trabajamos en esta sesión (2 horas)
- Conexión con el animal fallecido.
- Comunicación y recepción de información del plano sutil.
- Resolución de dudas emocionales sobre su estado o proceso.
- Acompañamiento de las emociones que surgen en el encuentro.
- Semana 2
- Bienestar y armonización energética.
- 3 sesiones
Preparando tu cuerpo para sembrar armonía.
Cuando atravesamos la muerte de un animal, nuestro sistema necesita reorganizarse, porque el proceso de duelo no sólo se vive a nivel emocional, sino también corporal y energético.
Imagina que todo tu Ser es como un huertito que ha sufrido un gran impacto. Durante esta semana vamos a ordenarlo, limpiarlo y armonizarlo para que pueda volver a sentirse seguro y pueda comenzar a sembrar armonía y apertura emocional, permitiendo que en las próximas etapas broten la paz, el amor y la alegría.
En esta segunda semana realizamos un proceso de armonización energética a través de tres encuentros online (preferiblemente en días seguidos):
Sesión 1 — Limpieza y armonización energética (3h): A través del péndulo hebreo reprogramo, limpio y armonizo cualquier interferencia que pueda haberse adherido a tu campo energético durante el proceso de muerte.
Sesión 2 — Armonización de chakras (1h): Testeo el estado de tus siete chakras principales para detectar posibles bloqueos energéticos, liberándolos y armonizando el sistema chakral.
Sesión 3 — Sellado y estabilización áurica (1h): Testeo posibles alteraciones en tu campo áurico y restauro todas sus capas para favorecer una mayor estabilidad y protección energética.
Al finalizar esta semana, tu sistema estará preparado para comenzar a liberar las emociones propias del proceso de muerte y permitir que tu corazón se expanda con mayor serenidad.
- Semana 3
- Liberación emocional: la culpa, la rabia y la vergüenza.
- 3 sesiones
La culpa, la rabia y la vergüenza, las tres que nadie invitó y, aún así, se sentaron a la mesa.
La culpa, la rabia y la vergüenza suelen convertirse en las grandes protagonistas del duelo. Llegan sin pedir permiso y ocupan tanto espacio que apenas dejan respirar al amor.
Podemos sentir culpa por las decisiones que tomamos, por cómo acompañamos a nuestro animal en sus últimos momentos o por preguntarnos una y otra vez si podríamos haber hecho algo diferente.
La rabia suele caminar de la mano de la culpa y llega cargada de preguntas: «¿Por qué? ¿Por qué ocurrió? ¿Por qué así? ¿Por qué ahora?»
Y la vergüenza, aunque más silenciosa, también pesa. Vergüenza por no haber estado, por no habernos atrevido, por sentir que no estuvimos a la altura o que abandonamos a quien más queríamos cuando creíamos que más nos necesitaba.
Cada historia es distinta, pero cuando cualquiera de estas emociones toma el mando, el duelo se vuelve mucho más pesado. La mente entra en un bucle constante que te atormenta, el corazón se oprime y el cuerpo pierde ligereza. Descansar cuesta, respirar cuesta y la vida parece detenerse.
La culpa, la rabia y la vergüenza te conectan con la densidad.
Durante la comunicación con tu animal, realizada en la primera semana, habrás podido escuchar su mirada sobre lo vivido y expresar aquello que necesitabas decir. Esa experiencia ya comienza a aliviar el peso y la angustia que estas emociones generan.
En esta tercera semana profundizamos en ese proceso mediante tres sesiones energéticas de una hora cada una (preferiblemente en días seguidos), donde trabajaremos específicamente la liberación de la culpa, la rabia y la vergüenza para devolver armonía a todo tu ser
Poco a poco comenzarás a notar que el peso en tu pecho se transforma en ligereza. Seguirás echando de menos a tu animal acostumbrándote a su ausencia física, aunque te sorprenderá que comienzas a echarle de menos desde un lugar nuevo: ahora lo harás desde el amor, y no desde la culpa, la rabia o la vergüenza, que tanto te hacían sufrir.
Y si algún día estas tres vuelven a sentarse a tu mesa sin haber sido invitadas, tendrás las herramientas necesarias para reconocerlas, escucharlas y acompañarlas hasta la puerta, permitiéndoles marcharse en paz, con alegría y gratitud.
- Semana 4
- Liberación emocional: la tristeza y el apego.
- 3 sesiones
Tu corazón sigue latiendo.
No existe un tiempo reglamentario que indique cuánto ha de durar el duelo: ¿semanas, meses, años? En cada persona y en cada etapa de la vida es distinto.
Hoy vivimos en una sociedad que empuja a seguir cuanto antes, como si el dolor tuviera que encajar en un calendario. “Es ley de vida y la vida continúa”. Pero para quien transita el duelo, la vida no continúa igual.
«Todo vuelve a la normalidad», excepto para la persona que transita el duelo: Tu corazón sigue latiendo y tienes que adaptarte a trompicones a la nueva realidad: al vacío, al dolor y a la tristeza.
La tristeza en el duelo
En el día a día, la tristeza puede parecer un monstruo que te devora en silencio. Pero la tristeza no viene a destruirte.
La tristeza tiene buena intención.
Ella aparece cuando el vacío que deja tu animal necesita ser sentido y atravesado. Te invita a llorar para liberar, a través de las lágrimas, la pena que tu corazón ya no puede sostener dentro.
Sentir tristeza en el duelo no es malo. No es negativo. Es lícito. Es natural. Y te pertenece.
No vengo a quitarte lo que es tuyo, ni a arrebatarte tu tristeza. No pretendo que desaparezca, porque forma parte de lo que ahora necesitas vivir.
Lo que sí te acompaño a hacer es conocerla desde el corazón, para no te incomode y puedas sentarte a su lado sin miedo y entender su propósito, agradeciéndole que permanezca el tiempo que necesites.
La tristeza, cuando se vive de forma consciente, duele… pero no te hunde en el sufrimiento.
La tristeza es amiga, es aliada, es cómplice.
Mi experiencia: Phoebe y Pompeya
Te explico cómo viví el duelo con mi perra Phoebe y mi gata Pompeya.
Mi perra Phoebe murió en casa rodeada de mi familia. Yo no estaba presente, pero no sólo el día de su muerte, llevaba ausente meses, años. Llevaba meses desconectada, perdida, sin rumbo. Desconectada de mi ser, de mi corazón.
Cuando Phoebe murió yo estaba de vacaciones con unas amigas. Mi madre me dijo por teléfono que había muerto y sentí que algo dentro de mí se rompía. Durante meses no pude dormir. Lloraba con culpa, con rabia, con una sensación constante de haberle fallado.
La tristeza, en ese momento, sí fue como un monstruo que me devoraba por las noches.
Estuve más de tres meses sin poder dormir, llorando, sintiéndome culpable y sintiendo que le había fallado en sus últimos años de vida. Me sentía la peor persona del mundo, una imbécil que tenía una gran compañera de vida y había desperdiciado sus últimos años sintiéndome mal por cuestiones ajenas, por personas y situaciones que no merecían la pena.
El dolor que sentía en el pecho era horrible y la tristeza, inmensa. Poco a poco, dejé de llorar, pero seguía sin poder pronunciar su nombre. Enterré su recuerdo.
Siete años después viví una experiencia completamente distinta con mi gata Pompeya.
Murió de forma repentina y traumática.
Encontrarla muerta fue un impacto muy grande y me quedé en shock. Pero en ese momento, yo ya comunicaba con animales fallecidos y poder comunicar con el invisible, lo cambió todo:
Aunque sentía el dolor, la conexión también estaba ahí.
Recuerdo incluso cómo, en momentos de llanto, sentía su presencia preguntándome:
– ¿Por qué lloras?
– Porque te echo de menos.- Le respondía yo.
– Pero estoy aquí… ¿por qué lloras si me estás sintiendo?
– Porque echo de menos tu cuerpo, verte, sentirte….
– Pero sigo estando aquí…
Y ahí entendí algo muy importante.
La tristeza me ayudaba a llorar y liberar la añoranza en momentos puntuales. Pero enseguida volvía la calma, la paz, el amor.
Sentir a Pomps me permitía confiar en la vida, saber que todo estaba bien, que el vínculo no desaparece, porque ella sólo había cambiado de forma y que es posible seguir sintiendo amor sin quedar atrapada en el sufrimiento.
El duelo consciente: la tristeza que no duele
He acompañado a muchas personas que, al empezar a vivir la tristeza de forma consciente, se sienten incluso confundidas porque a pesar de la tristeza, se sienten bien, sonríen y les brillan los ojos.
“Si me siento en paz… la gente va a pensar que no quería a mi animal o a mi padre…”
Esto parece extraño porque no estamos acostumbrados a vivir un duelo consciente, como si el amor tuviera que demostrarse sólo a través del sufrimiento.
Creemos que el duelo debe ser no tener fuerzas para levantarte, para sonreír y tener la mirada apagada. Que debe ser no parar de llorar, o bien, no poder siquiera hacerlo, porque el dolor que oprime el pecho es tan grande que impide llorar.
El duelo suave es posible, incluso si brota la tristeza por momentos.
El duelo consciente no es ausencia de tristeza, es tristeza que libera.
La tristeza y el apego (ap-ego)
Esta semana observaremos también el apego (o como a mí me gusta llamarle, el ap-ego, hijo del ego).
La tristeza, por sí sola, quiere fluir. Quiere aparecer en momentos puntuales: irá, vendrá, irá, pero no lo hará para quedarse. La tristeza en el duelo consciente se siente natural y te invita a desahogarte, te invita a liberar.
El ap-ego en cambio, puede anclar a la tristeza como un ancla retiene a un barco, y la tristeza anclada deja de ser un movimiento natural y se transforma en una sensación de estar atrapada/o en el mismo lugar una y otra vez.
La tristeza se convierte en sufrimiento que interfiere en el duelo.
Y ahí aparece el bucle: el “yo, yo, yo…”
Mi culpa, mi dolor, mi historia.
Mi error, mi ausencia, mi fallo.
Sin darnos cuenta, el foco se desplaza del vínculo hacia nosotros mismos. No desde el amor, sino desde el juicio.
Y en ese lugar, el amor queda tapado. No desaparece, pero deja de sentirse.
Es importante entender esto: no porque estés haciendo algo mal, sino porque el dolor, cuando no se acompaña, toma el mando.
La tristeza quiere liberar.
El ap-ego quiere retener.
La tristeza fluye como agua.
El ap-ego la convierte en ancla.
Volviendo a mi perra Phoebe, entenderás mejor los matices del ap-ego.
Cuando murió Phoebe, mi tristeza no era solo por la muerte de mi perra.
No estaba conectada al amor que había vivido con ella, sino a cómo me sentía yo conmigo misma.
Me apegué a la culpa, a la autocrítica, me detestaba a mí misma, me odiaba y tenía la sensación de haberlo hecho todo mal en sus últimos años de vida.
En pocas palabras: tomé el protagonismo de su muerte.
El ap-ego tomó el control,
Todo se convirtió en «yo, yo, yo».
Yo me siento culpable.
Yo fallé.
Yo no estuve.
Yo soy la peor persona.
Y en ese estado, su muerte dejó de ser un tránsito de ella y se convirtió en mi historia de dolor.
Sentía tristeza po su muerte, pero más tristeza sentía por mí misma, por haberle fallado y por cómo estaba desperdiciando mi vida: más yo, yo, yo…
El ap-ego ancló la tristeza en mi corazón.
No podía avanzar. No podía dormir. No podía dejar de llorar.
Todo lo que estaba sintiendo eclipsó el amor.
No era capaz de sentir su energía, ni sentir amor, ni armonía.
Mi ap-ego le robó el protagonismo: Dejé de mirar su viaje para mirar únicamente mi dolor.
La metáfora del mar
El ap-ego tiene muchas formas de actuar, también puede aparecer como victimismo:
“No me dejes, no puedo vivir sin ti”
“No me abandones, no voy a poder con esto”
“Mi vida no tiene sentido sin ti, sin ti mi vida no vale nada”
Lloramos la pérdida como si fuese el final y podemos quedarnos ahí anclados.
Convertimos el momento sagrado del alma en nuestro propio drama y salen a flote nuestros miedos y heridas.
El propósito de la tristeza no es hundirte en el dolor, es liberarte del dolor a través de las lágrimas y la añoranza.
Imagínala como una pequeña embarcación que navega el litoral marítimo, de cala en cala. Ella navega mientras tú lloras.
La tristeza navega suave y el sol te acaricia la cara, te sientes segura abordo, ves brillar el azul turquesa de la costa, y miles de pececitos de colores te acompañan, la naturaleza a tu lado, el azul del cielo, el azul transparente del mar.
Y cuando te das cuenta, has dejado de llorar, te sientes bien, te sientes acompañada, sonríes, hay luz en tu mirada.
Te sientes parte de todo, de aquí, de allí, parte de tu animal.
No estás sola.
Ahora, imagina que la tristeza no puede llevar a cabo este propósito porque el ap-ego la tiene anclada y la pequeña embarcación comienza a girar sobre sí misma, agobiada, intentándose soltar del ancla que la retiene.
Y tú, te comienzas a marear, te empiezas a angustiar de estar siempre en el mismo lugar, de sentir siempre la misma angustia:
¿Cómo salgo de aquí?
¿Cómo conseguiré avanzar?
El ap-ego tiene tantos matices y colores que no sólo es capaz de interferir en tu energía, también puede interferir en el tránsito del animal que ha fallecido. En algunos casos, hay animales que postergan su ascensión, su evolución hasta que la energía del duelo de dolor se coloca, se armoniza, se transforma en un duelo de amor.
Cierre de la semana
En esta cuarta semana, a través de tres sesiones de una hora (preferiblemente en días seguidos), transformaremos la tristeza que duele en tristeza consciente.
No se trata de eliminarla, sino de permitir que vuelva a su función natural: ayudarte a liberar, llorar cuando lo necesites y volver a la calma cuando el movimiento termina.
Seguirás echando de menos a tu animal, pero algo cambiará dentro de ti.
Empezarás a sentir que puedes estar triste sin perder la paz.
Y si la tristeza vuelve, aprenderás a reconocerla, abrazarla y que te acompañe a navegar tus emociones con suavidad, sin que el ap-ego la convierta en peso.
Si por un casual el mar te impone o te da miedo, entiende este mar como un mar de emociones. El agua es conductora y guardiana de memorias y emociones, y quizá por eso, muchas veces la inmensidad del mar nos asusta: porque, inconscientemente, también nos da miedo mirar en nuestro interior, navegar y bucear en lo que sentimos.
Todo está bien.
En este acompañamiento estás a salvo.
Tu tristeza no permitirá que te ahogues, porque ha venido a ayudarte a liberar, no a hundirte.
La tristeza es amiga, es aliada, es cómplice. Cuando le permites cumplir su propósito, recuperas la calma y la luz en tu mirada.
- Semana 5
- Expansión del corazón: vivir en confianza.
- 3 sesiones
El amor es suave.
Los animales de mi clan me enseñaron que el «amor es suave».
«El amor es suave» es una de las mayores maestrías que el ser humano puede aprender en la Tierra, porque tendemos a creer justamente lo contrario cuando se nos rompe el corazón y sentimos la ausencia y el vacío.
Entonces aparece la pregunta:
¿Cómo va a ser suave el amor?
En este punto del proceso ya has transitado la comunicación con tu animal, la limpieza energética, la liberación de la culpa, la rabia y la vergüenza, y la transformación de la tristeza y el ap-ego.
Ahora ya no se trata de soltar a tu animal.
Se trata de sentirlo desde otro lugar.
Desde la confianza.
Desde la presencia.
Desde un amor que no necesita un cuerpo físico para seguir existiendo.
Ahora notas que el vínculo no se ha roto, sino que se ha expandido.
Que puedes pensar en tu animal sin caer en el dolor.
Que puedes recordarlo sin hundirte.
Que puedes sentirlo sin sufrir.
Y entonces aparece algo muy sutil, pero profundamente transformador:
la vida no se detiene en la muerte.
Solo cambia la forma.
Y esa nueva forma, tu animal de luz, puede acompañarte en cada paso que des.
El amor es suave porque no juzga, no teme y no se resiste.
El amor es suave porque es Luz.
«Reconciliador»
«Suavidad»
Tras haber sido acompañados en la muerte física de nuestro compañero animal, estamos totalmente convencidos de que transitar esta experiencia guiados y acompañados por Forjadora d’hores, ha marcado la diferencia en un proceso de por sí complicado, convirtiéndolo en un proceso lleno de amor, comprensión y suavidad, tanto para las almas que permanecemos encarnados como para las que parten o mejor dicho, cambian de forma. Esto es algo que queda en la retina y ha formado parte de un gran aprendizaje para todos nosotros.
Gracias por resolver nuestras dudas, guiarnos, acompañarnos y sostener con tanta sensibilidad, amor y suavidad, así como por hacer posible una comunicación fluida con el alma que se prepara para partir, en momentos tan emotivos, en los que las dudas y el miedo puede llegar a paralizarnos, aunque contigo de la mano todo el proceso ha sido un tránsito muy suave, y ha marcado un antes y un después en nuestra vida, por el gran aprendizaje y la apertura de ese espacio que nos ha ayudado a entender y sentir con certeza, que la vida es infinita, solo cambiamos de forma sintiendo ese vínculo y ese amor incondicional que nos une por siempre.
Judit, Juan, Mina y Poe
«Un abrazo para el corazón»
Toñi es una gran doula de la muerte. Su mirada, su comprensión, su experiencia y sobre todo su respeto y su amor hacia este tema, un tema que nos da miedo, que nos bloquea, que nos asusta… ella le da luz, le da comprensión, le da amor, le da un sentido. Muchas veces no hay sentido en la muerte, en la vida cotidiana de las personas y ella le da un sentido, el sentido de que no se acaba, de que continúa esa relación, ese vínculo diferente y también nos ayuda a sentir.
Ella te puede acompañar tanto en un duelo anticipado cuando estás proyectando ya un proceso de muerte, como en el momento de la muerte en sí, como después en el duelo. Para mí Toñi está siendo mi salvavidas en mis duelos anticipados. Esos miedos profundos que ya se proyectan mucho antes de que pase la muerte en sí, que ya despiertan, que asoman. Toñi ya está ahí para acompañarte y poco a poco ir desmontando esas creencias y esos sentires que ya pensamos que vamos a tener, llevándolo hacia un lugar mucho más luminoso y amoroso.
Eva 🌿
«Me quité un peso de encima»
Cuando conocí a Antonia yo era bastante incrédula, la verdad. Se dice que hay algo más en el otro lado, «bueno, puede ser que sí, como puede ser que no», pensaba yo. Ni sí, ni no.
Pero tras la comunicación con mi padre y mi gata, mi pensamiento cambió y comencé a ver la muerte de otra manera. No sólo porque sabes que están ahí, en otro plano, otra dimensión, sino por el peso que te quitas de encima.
No había duda que Antonia estaba conectando con ellos por ciertas cosas que mi padre dijo y que sólo sabía yo, y lo mismo con mi gata. Sabes que son ellos que porque son cosas que has vivido, cosas que sólo sabe esa persona o ese gato lo que has vivido.
En ambas comunicaciones sentí sensanciones muy bonitas y liberadoras, lloré mucho, pero me producian paz, mucha paz. Me sentía agusto.
En mi caso, la comunicación me ayudó a superar la culpa y la rabia. El recuerdo de mi gata y mi padre siempre me hacían llorar.
Con mi padre sentía culpa y rabia porque murió por un infarto y no me pude despedir de él. Quería creer que estaba en algún lugar, quería creer que me cuidaba desde donde estuviera, pero muchos días pensaba que esto eran sólo tonterías, paparruchas, que esto no existe… Por cosas que he vivido solía decirle a mi padre que estaba enfadada con él, pero al mismo tiempo, en momentos de mi vida en que yo no estaba bien, pedía ayuda al universo, a mis seres queridos, a mi familia de difuntos…
En ese momento el cable que él me echó fue que yo cogiese miedo a conducir, fue su forma de protegerme en la carretera: no conducir.
En la comunicación salió este tema, que sólo él y yo sabíamos qué había ocurrido y pude liberar la emoción y el miedo. Desde entonces cuando me monto en el coche y tengo que hacer un viaje largo siempre miro para el asiento de copiloto y digo: «Abuelo Juan, vamos». Ahora me siento tan segura conduciendo que hasta me atrevo a ir sola al Ikea!! jajaja
Hablar con él me quitó un gran peso de encima.
Sé que me sigue cuidando y que ya no lo puede hacer como padre, pero lo hace como abuelo, y me da mucha tranquilidad, mucha paz saber que está. Ahora lo veo de otra manera, cuando veo fotos suyas me sale una sonrisilla y le digo: «que sé que estás por aquí!», hay complicidad.
La comunicación con mi gata también me ayudó mucho a liberar la tristeza y la culpa, ahora decir su nombre no me provoca dolor. Se ha transformado lo que siento. Es muy bonito sentir sus mensajes y sentir que está bien.
Estoy muy agradecida.
Sandra
Escríbeme un mensaje.
Acompaño el proceso de muerte y duelo.
La palabra doula viene del griego antiguo δούλη, que significa «sirvienta, la que acompaña». Hoy, este término se refiere a una persona que sostiene y acompaña procesos vitales profundos, especialmente el nacimiento y el tránsito hacia la muerte y el duelo.
Soy doula de final de vida, una servicio que escoge el alma.
Mi labor consiste en acompañar a animales que están muriendo, o ya han muerto, y a sus familias, ofreciendo presencia, escucha y sostén en un momento de gran transformación.
Dicho en otras palabras: mi trabajo es servir al alma que vuelve a casa y al clan que sigue latiendo.
Mi trabajo es mucho más transmitir mensajes: soy un puente que une el mundo visible y el invisible y aporto luz en los procesos de muerte y duelo, para que puedan vivirse con serenidad, sentido y conexión.
¿Por qué es hermoso el trabajo de doula?
La vida y la muerte forman parte del mismo ciclo. Así como nacemos con una energía de alegría, amor y bendición, también la muerte trae su propio movimiento, a menudo más denso, atravesado por el miedo, la tristeza o la incertidumbre.
El alma sabe morir igual que sabe nacer.
Con el paso del tiempo, los seres humanos solemos olvidar cómo es morir de forma consciente: la mente, las emociones y las creencias pueden generar interferencias en ese tránsito natural.
En los animales, este proceso suele vivirse desde una conexión más armónic y presente, sin la misma carga de pensamientos que caracteriza a los humanos.
Mi labor como δούλη es dar luz a posibles interferencias humanas y sentir, escuchar y acompañar al animal que está en proceso de desencarna, o que ya ha desencarnado, así como a su familia, para facilitar que puedan atravesar este momento con mayor armonía, claridad y suavidad.
1
Escoge el día que más te vibre antes de hacer la reserva.
Lo que vas a reservar:
El día que reservas en el calendario corresponde al primer día del acompañamiento, en el que tendremos el encuentro en directo con tu animal o persona fallecida.
Tras la reserva, te enviaré un formulario para conocer tu disponibilidad horaria y programar los 12 encuentros restantes, distribuidos en 4 semanas seguidas.
Nota: Ten en cuenta que el calendario es británico y las semanas empiezan por domingo.
2
Confirma el encuentro mediante el pago consciente.
El valor total del acompañamiento son 700€, que puedes hacer en un pago único, o pago fraccionado de 350€, durante dos meses seguidos.
PAGO EN DOS MESES
-
5 semanas
-
13 sesiones online
-
Comunicación animal
-
Sostén emocional
-
Comunicación cercana a través de audio
-
Paz
PAGO ÚNICO
-
5 semanas
-
13 sesiones online
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Comunicación animal
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Sostén emocional
-
Comunicación cercana a través de audio
-
Paz
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